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Enseñar los Dientes: Poder, Agresividad, Fuerza, Amenaza

Enseñar los dientes es señal de poder, agresividad, fuerza, amenazaSeguramente has oído alguna vez la expresión "enseñar los dientes", y sabrás que hace referencia a ideas como "defender mi posición", "atacar a quien me amenaza", "advertir a un enemigo de que soy peligroso", o mostrar mi fuerza, mi poder".

Pues bien, esta expresión proviene de un gesto muy natural y presente desde tiempo inmemorial en personas y animales, y como cualquier otra expresión de lenguaje no corporal podemos aprenderla y manejarla a nuestro antojo. ¿Quieres saber como? En este articulo lo vamos a ver con detalle.
Lo cierto es que es un acto muy frecuente en la naturaleza, y de ahí viene la expresión. Cualquier animal, cuando ve amenazado su territorio, o cuando quiere asustar a un contrincante, o cuando quiere mostrarse fuerte y agresivo por cualquier motivo, muestra sus dientes (normalmente afilados y atemorizantes) con el objeto de infundir miedo y respeto al rival. Cualquier animal puede dar imagen de fiereza con sólo hacer este gesto.

  • Si no lo crees, mira la imagen que acompaña este artículo, en la que un inocente y adorable gatito adopta una postura que trasmite fuerza y peligro, una postura sumamente agresiva.

Incluso las personas hemos esto desde la noche de los tiempos. En épocas pasadas y mas violentas, como el medievo, las personas usaban su boca y sus gritos para atemorizar y amenazar a otros. Enseñar los dientes siempre ha sido un signo de fiereza, de agresividad entre las personas, una señal intimidatoria para los que nos rodean.

En la actualidad, una época mucho más respetuosa y en la que esos modales no son tan frecuentes, este símbolo tan agresivo ha caído en desuso, al menos de una forma clara y estentórea.

Pero... ¿realmente es un signo que se ha perdido?

Eso nunca es así. Normalmente, cuando un gesto ha tenido un significado en una cultura, por mucho que con el paso del tiempo deje de usarse en el día a día, no significa que los individuos hayan dejado de entenderlo. Para darnos cuenta no tenemos más que pensar en una película de terror. Cuando el malo malísimo del film aparece de improvisto con un hacha una sierra entre sus manos... ¿Qué gesto hace? Efectivamente, enseña los dientes en una sonrisa pérfida de asesino...

Enseñar los dientes, por lo tanto, sigue siendo hoy un signo de amenaza, de agresividad, de mostrar las propias fuerzas.

Y si esto es así, ya sabemos que es susceptible de ser usado por nosotros. ¿Cómo?

Bueno, la forma de verlo es sencilla: ¿cual es el resultado de este gesto? Mostrar nuestra agresividad, nuestra fuerza, nuestras posibilidades de victoria. ¿Y en qué situaciones podemos querer trasmitir este mensaje? Piensa en las situaciones de tu vida en las que quieras mostrar a los ojos de los demás tu fuerza.

¿Una negociación con la competencia? ¿Una situación de peligro en la calle? ¿Una discusión entre padres e hijo?  ¿Un debate en el trabajo para ver quien tiene que hacer cierta tarea? Hay muchas situaciones en la vida en las que podemos querer "atemorizar" a los demás (atemorizar entre comillas, porque en la mayoría de los casos no se trata de poner en peligro la vida, sino simplemente de tener una posición de fuerza en una negociación)

Obviamente el gesto no será tan intenso como lo era en la Edad Media, o como lo es en el mundo animal. Deberá ser mucho más moderado, en algunas situaciones casi imperceptible, lo justo para que sea descubierto a nivel subliminal por la otra persona.

La intensidad del gesto dependerá de la situación en la que nos encontremos:


  • Si estamos en una negociación con la competencia, con rivales profesionales, en una competición deportiva, etc... el nivel será moderado o medio. Es decir, estamos hablando de rivales, nos vendrá bien que perciban cierta agresividad, pero dentro de los límites de la educación y el respeto que se imponen en nuestra sociedad.
  • Si estamos en una discusión con amigos, compañeros, familiares, el gesto debe ser muy suave, mínimo, casi imperceptible. No queremos mostrarnos agresivos con ellos, simplemente marcar nuestra postura, sin amenazar ni ofender. Esto también es aplicable para clientes.
  • Si estamos en un entorno peligroso (paseando de noche, en un barrio marginal, en un lugar oscuro, peligroso, o transitado por delincuentes) debemos enseñar los dientes de una forma clara y agresiva. El gesto va a ser nuestro salvoconducto, debemos mostrarnos lo más fuertes, poderosos y agresivos posible para que nuestros enemigos elijan a otra víctima y no se atrevan con nosotros.
También debemos estar atentos a este signo en las personas con las negociamos. Significa que nos quieren trasmitir fuerza, quizás porque realmente se sienten fuertes, o quizas justo por lo contrario, porque como se saben más débiles tratan de aparentar fuerza (tendremos que atender a otros gestos para discernir en cual de las dos situaciones estamos)

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